Hemos conocido con preocupación la intención de un grupo promotor de construir en el cerro de La Serranilla un “luxury cohousing”, es decir, bloques de vivienda colaborativa para mayores, con todo lujo de instalaciones. Se prevé un “exclusivo complejo” con “servicios de alta gama”, construido “en plena naturaleza”. En efecto, se trata de un paisaje calificado por la Comunidad de Madrid como de Alta Calidad, dentro de la Reserva de la Biosfera de las Cuencas Altas del Guadarrama y del Manzanares, en el término de Guadarrama pero pegado a Los Molinos. El suelo, sin alcantarillado, es dotacional.
Este no es el lugar, sin embargo, para un luxury cohousing, como esperamos que nuestros ayuntamientos y la Comunidad se lo hagan ver a la promotora. Tampoco debió construirse aquí la urbanización existente, pero lo hecho, hecho está. Este entorno vale más que para un decorado para la actividad inmobiliaria. Se trataría, como ha dicho un grupo ecologista, de un “complejo de edificaciones que se publicita para disfrutar del paisaje y de la tranquilidad de la Sierra, mientras se atenta contra ambos valores”.
La promotora habla de “aire puro” y “belleza natural”, que efectivamente no faltan, pero ¿qué quedará de eso cuando, una vez talado el encinar, el aire huela a humo de coches y el paraje esté urbanizado? Cuando los dones de la naturaleza se tocan con estas miras, como en la leyenda del Rey Midas, se estropean.
Se ha planteado hacer una recogida de firmas, que en su caso compartiremos aquí, junto con cualquier movilización en defensa de este entorno.


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